¿De qué hablamos cuando hablamos de creencias?

¿De qué hablamos cuando hablamos de creencias?

Cuando oímos la palabra creencias, lo más habitual es que pensemos en ideas políticas o religiosas. Sin embargo, nuestro sistema de creencias es mucho más amplio, ya que está constituido por todo aquello que damos por cierto. Es decir, está formado por todos los juicios y valoraciones (ajustados a la realidad o no) que hacemos sobre nosotr@s, sobre l@s demás y sobre el mundo que nos rodea.

¿Tod@s tenemos las mismas creencias?

Pues no. Cada un@ tenemos nuestro propio sistema de creencias “personal e intransferible”, que interiorizamos a lo largo nuestra vida como consecuencia de:

  • Lo que nos dicen nuestros padres/madres.
  • Nuestra educación formal.
  • El entorno social y cultural en el que vivimos.
  • La televisión, los libros, los cuentos, etc.
  • Y nuestras propias experiencias.

Así, en función del entorno en el que haya vivido y de mi propia historia de vida, creeré que:

  • El matrimonio es para toda la vida o me puede parecer un contrato temporal.
  • Todos los hombres son iguales.
  • Soy torpe y no se me dan bien los deportes.

Y lo mismo, con la amistad, el trabajo, el esfuerzo…. y cualquier otro tema que se te ocurra.

Y es posible que te preguntes… ¿Para qué nos sirven las creencias?

Son los criterios que utilizamos de manera inconsciente para manejarnos en el día a día y tomar decisiones. Por ejemplo, si creo:

  • “Somos lo que comemos”, esta creencia influirá en lo que como y lo que compro.
  • “Amigos pocos pero buenos” esto influirá en la forma en la que me relaciono con l@s demás.
  • “Todos los hombres son iguales” influirá en mis relaciones con los hombres y/o con mi pareja.
  • “Hay que trabajar duro” influirá en la forma en la que vivo el trabajo.
  • Etc.

Por lo tanto, nuestras creencias influyen en nuestras elecciones, nuestras acciones, nuestra salud, la manera de relacionarnos e incluso en nuestro grado de felicidad y éxito.  Pero son absolutamente necesarias ya que, sin ellas, o bien nos dejaríamos arrastrar por lo que hacen los demás, o bien nos tendríamos que cuestionar absolutamente todo como la primera vez.  Es decir, nos sentiríamos perdid@s y agotad@s.

¿Hay creencias buenas y malas?

Generalmente creemos que nuestro sistema de creencias es bueno y que todos los demás están equivocados. Además, nos cuesta mucho cambiar nuestra forma de pensar porque intentamos buscar confirmación a nuestras creencias. ¿No es verdad?

Sin embargo, no se trata tanto de si son creencias buenas o malas, sino más bien de si son “creencias potenciadoras” o “creencias limitantes”. Es decir, creencias que me ayudan a conseguir lo que quiero y creencias que me limitan y suponen un obstáculo para mí. Y es que, como dice la conocida frase:

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en los dos casos tienes razón”.

La buena noticia es que estos hábitos de pensamiento que no te ayudan pueden transformarse. Por eso, es importante que, además de identificar tus creencias limitantes, las revises y flexibilices periódicamente. De esta forma, te sentirás mejor, y mejorarán tus relaciones con los demás y con tu entorno.

Si necesitas ayuda para tomar conciencia de cómo tus creencias limitantes están influyendo en tu día a día y te apetece flexibilizarlas, ya sabes dónde encontrarme. 😉

 

 

 

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